lunes, 18 de mayo de 2026

Metros

Pecho al piso

Flexión

Correr diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Pecho al piso

Flexión

Arriba


Encuadre

Abajo

Tacle

Levanta el saco

Corre diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Arriba


Intenta dormir

Cierra los ojos

Calma la ansiedad

Es un día más

Imagina

Diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Arriba


Despierta temprano

Arriba

Bolso

Desayuno

Elonga

Encuadra

Tacle


Diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Arriba


Recepción

Pase a la izquierda

Célula

Cierra el techo

Te golpean la cara

Mira adelante

Patada


Diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Arriba


Encuadra

Tacle

Arriba

Encuadra

Tacle

Arriba

Reposiciona

Espera

Retrocede

Encuadra

Tacle

Arriba

Retrocede

Encuadra

Tacle

Arriba

Retrocede

Encuadra

Tacle

Arriba

Patada


Diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Recupera


Corre

Esquiva

Corre

Mira

Corre

Diez metros

Treinta metros

Cincuenta


Cae

Espera

Calma

Respira

Espera



El Kine

Dónde está 

Espera

Respira

No mires

Espera

Respira


Doctor

Fechas

Esperar

Esperar

Esperar

Esperar

Esperar

Un día más

Operación

Empezar de cero


Pecho al piso

Flexión

Camina un metro

Tres metros

Cinco metros

Pecho al piso

Flexión

Arriba


Paciencia

Camina diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Pecho al piso

Flexión

Arriba


Mira el entrenamiento

Respira

Paciencia

Pecho al piso

Paciencia

Flexión

Paciencia

Arriba


De a poco

Corre diez metros

Un poco más 

Treinta metros

Un poco más 

Diez metros

Un poco más 

Treinta metros

Un poco más 

Cincuenta metros

Arriba


Intenta dormir

Cierra los ojos

Calma la ansiedad

Es un día más

Imagina

Diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Arriba


Pitazo inicial

Recepción

Pase

Corre

Apoyo

Mira adelante

Disfruta


Diez metros

Cincuenta metros

Cien metros

Abajo

Arriba

Abrazos

Sonríe 


Diez metros

Treinta metros

Cincuenta metros

Arriba

sábado, 16 de mayo de 2026

Ícaro

¿Por qué sonríes? Estás cayendo al vacío desde las alturas, tu éxito vuelto cenizas, envuelto en llamas, tu único testigo el Sol. ¿Por qué sonríes, Ícaro, por qué? El viento se corre a tu paso, las nubes huyen de ti, la atmósfera te empuja hacia la tierra que inclemente abre sus brazos para aplastarte en un abrazo eterno. ¿Por qué, Ícaro, es que sonríes? 


¿Por qué tus ojos dibujan satisfacción, tu puño se cierra como quien logra una victoria? ¿Por qué ronronea tu alma, se regocija tu espíritu, bailan tus labios, si vas directo a tu ruina, al final, sin paradas, misericordia ni salvación? 


¿Qué ves, Ícaro, que te hace tanta gracia? ¿Es la vista a mitad de caída? Un poco de brisa, el tibio sol alejándose. Vas volando, ves las cosas con más claridad que desde el suelo. Si tan solo no estuvieras a punto de estrellarte.


¿Eso es, Ícaro? ¿Lograr volar te da consuelo? ¿Imitar las aves, llegar al cielo, surcar las nubes, el mundo entero? ¿Acaso esperas que tu epitafio consuele tu necedad, por tu coraje? Aquí descansa Ícaro, que si bien falló, se atrevió. 


Una magnanimidad aristotélica te disfraza de héroe alado que ha caído, en desgracia. Mas la moral no guía tu compás, engreído. La apuesta, la ambición, el afán de ser memoria, recuerdo vivo. No olvidemos que fue la soberbia la que te hizo volar tan cerca del sol, quemarte y desplomarte al vacío. 


El deseo, Ícaro, es la raíz de los dolores, las ansiedades, del sufrimiento. Es en el afán de realizarnos en dichos anhelos, que nos exponemos al tormento. Aunque, asimismo, el sufrimiento es la raíz del sentido detrás de las cosas. ¿Será que la victoria desprovista de sacrificio, no sería más que mera coincidencia, lujuria del destino, bordada azarosamente en el paño de nuestra vida? Así, sería el sentido de las cosas, el que finalmente nos hace feliz. 


Tu sonrisa me perpleja. Me quedo pensando un sentido perdido, buscando lo que tus ojos reflejan. Estás tranquilo, Ícaro, sumido en tu destino. ¿Será la locura tu motor, tu motivo? Volaste tan alto, que el sol incendió tu pasión, y de entre las aves te despediste para siempre. ¿Qué se siente repudiar la tierra, elevarte hacia el Olimpo?


Así que por eso ríes, Ícaro. Acariciar el éxito, con tu astucia cruzar el firmamento, jugar a ser dios por un momento. La caída es un detalle, pues la vida al final se acaba. Y por eso sonríes. Lograr derrotar la lógica, castigar el destino, volátil ludópata. Pues entonces, que tu epitafio sea “Aquí yace Ícaro, caído de entre las aves”